Un heroe sastaguino

La historia de un sastaguino que no dudo el lanzarse al Ebro en plena riada para socorrer a su novia y al padre de esta. Nunca sabes donde te aguarda, no intentes retrasarlo ni adelantarlo, el destino es infalible e ineludible.

En Sástago hay héroes, doy fe de ello, ocurrió hace mas de veinticinco años, la historia no transcendió de hecho pocas personas se enteraron del suceso pero lo acontecido fue un acto heroico. Voy a contar la historia tal como llego a mis oídos, quizás no ocurrió exactamente así pero es como quiero relatarla. Los nombres que se mencionan en la historia son ficticios, los que conocen los hechos saben a quien me estoy refiriendo.

Todo empezó tras un crudo y lluvioso invierno. En primavera el deshielo hizo que el Ebro creciera y durante varios días la riada fue una pauta común en el río.

En aquel tiempo no existía el puente que une las dos orillas del río y el paso sé hacia a través de la barca de sirga o con pontones. A lo largo del tiempo el parentesco entre personas de los pueblos cercanos de ambas orillas se ha ido incrementando, raro es el que no tiene algún pariente en Alborge, Alforque, Cinco Olivas, La Zaida o Escatrón. Y así fue seguramente por poderosas razones familiares ineludibles como un padre con su hija se dispusieron a cruzar el río en plena crecida.

Rosa que así se llama la jovencita en cuestión, tenia un novio que había conocido en Sástago, se habían enamorado y las relaciones entre ellos iban encaminadas a una cercana boda. Aprovechando que había que cruzar el Ebro en el pontón, Rosa se puso en contacto con su novio, para estar juntos mientras durara la visita que su padre tenia que hacer al pueblo, Francisco que así se llama el novio, la intento convencer que era muy peligroso cruzar el río. Pero como el viaje era de urgente necesidad no podían aplazarlo.

Francisco cogió su coche, un 600 de la época y fue a esperar el pontón al río, en el punto que sabia iba a llegar, enfoco las luces del coche al río, distinguió en la otra orilla como su novia Maria y el padre de esta se montaban en el pontón y el hombre empezaba a atacar la sirga con la garrocha en dirección a la orilla opuesta.

Hasta la mitad del cauce todo fue más o menos bien, la corriente era fuerte pero el hombre pudo hacerse con el control de la barca, no era la primera vez que cruzaba el río en condiciones parecidas el padre de Rosa, sabia como atajar la corriente y como manejar los remos y la sirga, pero esta vez, al llegar al centro del río la corriente era demasiado fuerte y empezaron los problemas. La barca empezó a girar y el hombre tuvo dificultades para controlar el pontón, uno de los remos se soltó de su soporte y cayo al agua el hombre intento recogerlo El palo con el que estaba cruzando el río se soltó de la sirga y el impulso lo izo caer por la borda del pontón al agua Rosa grito angustiada al ver caer a su padre. La fuerza del agua era tremenda y el pontón quedo fuera de control, empezó a ser arrastrada por la corriente hacia la bocamina.

Mientras tanto, Francisco había presenciado todo el incidente y se daba cuenta de la situación, las luces del coche habían dejado ver como el padre de su novia caía de la barca pero ahora la barca iba a deriva. Francisco no lo dudo y se lanzo a las aguas turbias del río con fuertes brazadas empezó a nadar hacia el bote, Rosa, nerviosa le decía a gritos como estaba la situación en el bote que era de total angustia, la corriente era tan fuerte que arrastraba el bote a su suerte y ella con los remos era incapaz de controlar la barca, además cada minuto que pasaba el cansancio se hacia mas notable y la situación mas insostenible.

El padre de Rosa había conseguido agarrarse al lateral de la barca y con ayuda de la hija consiguió subir al pontón. Francisco, nado con vigorosas brazadas utilizando la corriente a su favor, tratando de acercarse al bote, su novia le pedía a gritos que volviera a la orilla pero Francisco haciendo caso omiso a las advertencias y al peligro que corría siguió nadando ganando brazada a brazada la distancia que le separaba del bote.

Tras veinte largos minutos llenos de angustia y desesperación Francisco consiguió agarrarse al lateral de la barca y haciendo un ultimo esfuerzo consiguió subirse a la misma ayudado por Rosa y su padre que ya estaba dentro de la barca, luego entre los dos hombres y con la ayuda del único remo que quedaba en el pontón se fueron acercando a la orilla poco a poco arrastrados por la corriente, culminando tras mas de una hora el angustioso viaje.

Esta es la historia tal y como me la contaron, no he querido adornarla, la he escrito a pelo como vulgarmente se dice. Lo que sé a ciencia cierta es que lo que hizo Francisco fue una locura, pero también un acto heroico, lleno de generosidad humana, digno de resaltarlo y relatarlo. Ni que decir tiene que Francisco y Rosa se casaron viven felices y comen las perdices que caza él. Desde que conocí los hechos había querido relatarlos, me siento orgulloso de ser amigo de ellos, tengo en mi memoria muchos ratos agradables pasados junto a ambos.

Quiero aclarar que esta historia no me la contaron ellos ni siquiera les he preguntado sobre lo que ocurrió aquel día, la historia me llego por terceras personas que dieron su versión de los acontecimientos.

Texto: José Fernando Benito Gascón