El gran torero Florentino Ballesteros con raíces sastaguinas

florentino_ballesterosHace unos años D. Enrique Asin Corman, gran entusiasta y aficionado a los toros (con museo taurino propio en Zaragoza) escribió un libro cuyo contenido nos relata detalladamente la vida y muerte de este gran torero zara­gozano que fue FLORENTINO BALLES­TEROS y, en su partida de nacimiento de la Parroquia de San Pablo nos des­cubre que este famoso torero fue hijo natural de Ramona Ballester y Solsona, y de padre incógnito. Abuelos matermos Miguel Ballester y Teresa Solsona, naturales los tres de Sástago.

Florentino Ballester hijo de esta ma­dre soltera de Sástago, nacía en Zara­goza en la calle del Caballo n° 12 en el año 1893 un 14 de Enero, y a los treinta y siete días de su nacimiento lo depositaron en el tomo del Hospi­cio. Recibió los apellidos de la madre y en el mundo taurino se le conoció como BALLESTEROS.

En el Hospicio encontró su verdade­ra madre en una monja llamada Ma­riana,florentino_ballesteros que disfrutó y sufrió el azaroso camino de la fama en su corta vida. Cuando contrajo matrimonio, se en­teró de quien era su madre pero el no quiso reconocer mas madre que la monja Mariana, porque al alcanzar la fama, le aparecieron varias madres.

El fue un hospiciano mas de los 786 ( hijos de nadie) que formaban el Hogar Pignatelli de entonces.

En aquella Zaragoza del año 1893 con unos sesenta mil habitantes re­gida por el llustrísimo Sr. Alcalde Dn. José Aznares Navarro y Pastoreada por su Eminencia el Cardenal Benavides, apasionaba al pueblo la fiesta taurina compartiéndola con el mundo teatral, grandes cafés y variedades.

El diario de avisos se transformaba en EL HERALDO DE ARAGÓN. Las firmas de Mariano de Cavia, Alberto Casanal, García Arista y López Allue estaban en todas publicaciones.

Se inauguraba la linea de Canfranc a Jaca, así como la de Zaragoza a Caspe.

Se estrenaba el edificio de la Fa­cultad de Medicina, del Arquitecto Ricardo Magdalena en la plaza de Paraíso, se inauguraba el magnifico edificio de Capitanía General, se de­rribaba la mudéjar Torrenueva y se construía el Puente de Hierro.

Tal era en aquella Zaragoza el fervor por la fiesta de los toros, que la mitad de la gente se quedaba afuera de la plaza de La Misericordia sin poder en­trar, por lo que la Diputación Provincial de Zaragoza decidió ampliar la plaza al actual aforo de unas catorce mil loca­lidades.

La rivalidad, bastante amafiada por los empresarios de la plaza entre Balleste­ros y Herrerin llegó a tal extrema, que los partidarios de uno u otro vestían de diferente color. Por cierto ninguno de los dos vio terminada la remodelación de la plaza.

Herrerin, hijo de un herrador de Las Tenerías moría en la plaza de Cádiz de una tremenda cornada el16 de Sep­tiembre de 1914. Menos de tres años mas tarde, el22 de Abril de 1917, en la plaza de Las Ventas de Madrid, el toro “Cocinero”, corneaba mortalmente a Ballesteros, muriendo a los dos días en una pensión de Madrid.

Compañeros de tema en aque­lla corrida eran Gallito y Belmonte, máximas figuras del toreo de aquella época.

Tras una gran manifestación de duelo en Madrid, despidieron el cuerpo del torero, siendo trasladado a su casa de Zaragoza (El Hospicio) en donde se le recibió para celebrar la misa de Corpo-re in Sepulto, trasladando el féretro al cementerio de Torrero. Zaragoza lloró la muerte del torero y se echó a la calle para acompañar a su ídolo.

Fuente: La Voz de la Tercera Edad de Sástago. Nº 23. Marzo de 2009